Nuestra historia

UN POCO DE NUESTRA HISTORIA...

2 hermanos del conurbano sur, de Burzaco más precisamente. Hijos de Lili: madre, argentina, amorosa, psicopedagoga y docente; y de Dani: padre, francés, aventurero, artesano joyero, artista. Así que de base la mistura venía bien balanceada.

Sebi desde chico meticuloso, aplicado, fiel, perseverante, con clara facilidad para los números, campeón nacional de ajedrez a los 12 años!!! Curioso, de espíritu científico nato.
Matu por su parte, era impulsivo, creativo, desenvuelto. Su perfil se inclinaba más para el humor y lo escénico. Actividad que le llamaba la atención, actividad que comenzaba y reemplazaba a la anterior.

A pesar de éstas personalidades contrapuestas tenían una cosa muy en común: disfrutaban sobremanera el invitar, recibir y agasajar a sus amigos y seres queridos en su casa. Y de esta vocación hicieron su profesión.

Seba estudió en el CAVE y se formó como bar tender en grandes barras de buenos aires. Matu estudió gastronomía en el IAG y se desempeño como chef durante 5 años.

Durante éste período comenzaron a experimentar cocinando sus primeros batchs de cerveza, lo que empezó a generar una asidua concurrencia de amigos arriesgados que venían a ver qué tipo de brebajes resultaban de esas curiosas experimentaciones, más flacas de conocimiento técnico en un principio, pero con mucha experiencia en el equilibrio y el balance del aroma y el sabor que buscaban. Ambos siempre estuvieron muy enfocados en la experiencia sensorial del comer y el beber.

Con el tiempo, los amigos, los amigos de los amigos y todo vecino curioso que se enteraba del rumor de que en la casa de Bermúdez hacían cerveza, comenzaron a incentivar una producción a mayor escala y nuevas ideas descabelladas. Ésto requería formación e infraestructura. Libros, birras y cursos en una mano; pala, termofusora y conexiones sanitarias en la otra, Seba y Matu decidieron montar su primera Fábrica en Bermúdez 474, motivados por 2 objetivos: primero poder abastecer a la troupe habitué de la casa y por otro reconstruir el taller artesanal del viejo, que tras sufrir un gran incendio un tiempo atrás, quedó reducido a 4 paredes quemadas y muchas historias entre las cenizas.

Fábrica montada, muchas horas de estudio teórico y práctico transcurrido, amigos y familia bancándolos en todas y la cultura craft creciendo a pasos agigantados fueron el contexto para que naciera Ley Primera.

La vorágine de los años siguientes fué una prueba de fuego llena de desafíos y contratiempos que hubo que aprender a superar. Cocciones dobles y triples en turnos continuos, controles de fermentación y purga de tanques a cualquier hora; si había que hacer un dry hop a la madrugada se hacía. Lo que fuera necesario para lograr las cervezas que querían con la calidad que buscaban. Pronto la fábrica de Bermúdez quedó chica, y no por desaprovechada: ésa sala de cocción y fermentación de no más de 30 mts2 producía 6000 lts mensuales!!! fué el momento de dar un paso y avanzar con nueva tecnología y un espacio de trabajo más amplio.

Pasamos a nuestra actual fábrica en Llavallol con 200 mts2, brew house nuevo, fermentadores isobáricos y un nuevo desafío por delante: Hacer cada vez más, mejores e innovadoras cervezas.

Hoy, habiendo pasado mucha birra bajo el puente, con medallas en competencias y el reconocimiento de todos los que nos elijen, seguimos con esa llama del primer día que nos impulsa a crear cervezas que llenen nuestra casa de amigos, pensadas para recibirte y agasajarte.

Porque Ley Primera es una cerveza creada para compartir, una cerveza hecha para vos.